No es obligatorio por ley tener una garantía formal para alquilar, pero en la práctica casi ningún propietario (ni inmobiliaria) acepta firmar un contrato sin algún tipo de respaldo. Cuando no hay garantía tipo ANDA, aseguradora o Contaduría General de la Nación, las alternativas habituales son el depósito en efectivo, un garante solidario, o el Fondo de Garantía de Alquileres (FGA) gestionado por el Estado.
¿Qué riesgo asume el propietario si acepta alquilar sin ninguna garantía?
Asume directamente el riesgo de no cobro: si el inquilino deja de pagar, no hay una entidad de respaldo que cubra el alquiler mientras se resuelve la situación, y el único camino es el reclamo directo y, eventualmente, la vía judicial de desalojo. Es exactamente lo que las garantías existen para evitar.
¿Qué es el FGA y quién puede usarlo?
El Fondo de Garantía de Alquileres es el mecanismo estatal (gestionado a través del BHU/ANV) pensado para quienes no acceden a una garantía privada ni tienen garante: cubre hasta 18 Unidades Reajustables para alquiler común (21 UR si es Vivienda Promovida), exige ingresos dentro de un rango determinado y que la persona no sea propietaria de otra vivienda ni reciba otro beneficio habitacional del Estado.
El depósito en efectivo pactado directamente entre propietario e inquilino suele rondar entre 3 y 5 meses de alquiler en la plaza uruguaya, según el perfil del inquilino y la zona.
En síntesis
Alquilar sin ninguna garantía es posible en teoría, pero no es lo que recomienda la práctica de mercado en Uruguay. Antes de aceptar un contrato sin respaldo, conviene evaluar si el depósito, el garante o el FGA pueden cerrar esa brecha sin asumir todo el riesgo del no-pago.
¿Siguiente paso?
Te ayudamos a elegir la garantía (o la combinación de alternativas) que mejor protege tu alquiler según el perfil del inquilino.
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