El pago se hace casi siempre por transferencia bancaria internacional (SWIFT) desde el banco de origen hacia una cuenta en Uruguay, acompañada de la documentación que respalda de dónde viene ese dinero. No hace falta abrir una cuenta uruguaya antes de comprar, pero sí hay que estar preparado para justificar el origen de los fondos: es un paso obligatorio, no un trámite opcional.
¿A qué cuenta se transfiere el dinero?
Hay tres caminos habituales. El primero es transferir directamente a la cuenta bancaria del vendedor, coordinado a través del escribano el día de la escritura. El segundo es depositar el monto en la cuenta de depósito en garantía ("cuenta de escrow" o de depósito notarial) que administra el propio escribano hasta el momento de firmar, lo que da más seguridad a ambas partes si hay pagos parciales (seña, saldo). El tercero, si el comprador piensa quedarse operando en Uruguay a futuro (alquilar, administrar, pagar impuestos todos los años), es abrir una cuenta propia en un banco local antes de la operación, lo que simplifica todos los pagos posteriores.
¿Por qué hay que justificar el origen del dinero?
Uruguay tiene una ley integral contra el lavado de activos (Ley 19.574, reglamentada por el Decreto 379/2018) que obliga a los escribanos, como a los bancos, a verificar la procedencia lícita de los fondos involucrados en cualquier operación inmobiliaria, sin importar si el comprador es residente o extranjero. En la práctica esto se traduce en pedir documentación respaldatoria: comprobantes de ingresos, declaraciones de impuestos del país de origen, o el contrato de venta de un activo anterior si el dinero proviene de ahí.
El escribano uruguayo tiene la obligación legal de verificar el origen de los fondos de toda compraventa inmobiliaria, por lo que conviene reunir la documentación de respaldo (comprobantes de ingresos, venta de activos previos) antes de avanzar con la operación, no después.
¿Hace falta algún trámite migratorio o fiscal antes de poder comprar?
No. Comprar una propiedad en Uruguay no exige residencia, ciudadanía ni ningún trámite migratorio previo: cualquier extranjero puede comprar con su pasaporte y, generalmente, tramitando un número de identificación fiscal (RUT o cédula de identidad para extranjeros) junto con el escribano al momento de la operación. El tema del dinero —de dónde viene y cómo se transfiere— es, en la práctica, el paso que más preparación previa requiere.
En síntesis
Pagar una propiedad uruguaya desde el exterior no es complicado en sí mismo —es una transferencia bancaria como cualquier otra— pero sí exige preparar con anticipación la documentación de origen de fondos que el escribano va a pedir por ley. Planificarlo desde el principio evita demoras justo en el peor momento, cerca de la fecha de escrituración.
¿Siguiente paso?
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